Los Bajos Cárpatos
A sólo 20 Km. De Bratislava encontramos uno de los centros de viticultura eslovaca, Pezinok, que con 22.000 habitantes, se encuentra asentado en la ruta vinícola o enológica de los Bajos Cárpatos. Esta zona mide unos 60 Km. aproximadamente y comienza en Brastislava y termina en el Castillo de Smolenice: uniendo todos los pueblos y poblaciones importantes por su tradición vinícola de la vertiente sur de los Bajos Cárpatos.
En el centro de Pezinok encontramos las típicas casas de una zona dedicada al cultivo de la vid, con grandes puertas de entrada, a largados patios y subterráneas bodegas. El mundo del vino propicia que la zona de los Bajos Cárpatos sea una de las más ricas en tradiciones, bailes y manifestaciones folclóricas: cuando visite la zona deténgase a ver lo que cada pueblo le puede ofrecer.
Además no deje de visitar la exposición de vinos que se realiza en Pezinok durante el mes de Abril, las vendimias durante el mes de Septiembre o los días de bodegas abiertas durante todo el año. Para los menos entendidos la visita ideal es el Museo del Vino en Pesinok.
La siguiente parada en el camino es el castillo de Cerveny Kamen, cerca de a ciudad vinicultora de Modra, a 30 Km. de Bratislava. Aquí señorea uno de los castillos renacentistas mejor conservados, lleva el mismo nombre de la ciudad Cerveny Kamen, y durante el siglo XIII formaba parte de la cadena de castillos que defendía el Reino de Hungría. En el a;o 1528 se hizo con él la poderosa familia Fugger, de Augsburgo, que basaban su riqueza en lso préstamos que ofrecían a los Emperadores de la casa de los Habsburgo.
Durante la gran reconstrucción emprendida en el siglo XVI, construyeron unos inmensos sótanos, de 70 metros de largo por 9 de alto, que finalmente no sirvieron nunca para su fin original: el de almacenar cobre. Fue precisamente vino, como corresponde a esta región, lo que se almacenó finalmente aquí. Basándose en las propuestas teóricas de Albrecht Dürer, hicieron de él una perfecta fortaleza que no solamente nadie ha conseguido conquistar, sino que nadie decidió ni siquiera intentarlo nunca.
Mikulas Palffy, que tras su boda con Maria Fugger se hizo propietario de sus bienes, convirtió la fortaleza en una sede representativa. Para ello trajo diversos artistas al castillo, principalmente de Italia. Los Palffy, a quienes perteneció el castillo hasta el año 1945, acumularon durante estos siglos una gran cantidad de valiosos muebles traídos de todas partes de Europa, como correspondía a los grandes viajeros y coleccionistas que eran. Hoy el castillo está abierto al público.
Otro de los castillos que se puede visitar en esta ruta de los Bajos Cárpatos, es el de Smolenice, a 60 Km. de Bratislava. Construido en el siglo XIV, originalmente en estilo gótico, para servir de garantía y vigilancia de la vía comercial que llevaba a Chequia. En el transcurso de los siglos cambió a menudo de propietarios, hasta que a finales del siglo XVII fue a parar a manos de los Palffy. En la segunda mitad del siglo XIX se empezó una reconstrucción en estilo románico, tomando como modelos las fuentes medievales francesas e italianas, con la cual se continuó también durante el siglo XX.
En el conjunto destaca la robusta torre central con una son de observación que ofrece preciosas vistas a la profundidad de los bosques de los Bajos Cárpatos. Del castillo antiguo se han conservado la fortificación y algunos bastiones. El palacio está rodeado por un precioso parque que tiene su continuación en los bosques de las proximidades. Podemos aprovechar la excursión para por los alrededores del castillo para visitar la Cueva de Driny, la única cueva existente en la región de los Bajos Cárpatos.
En la actualidad el palacio, nuestra última parada en el recorrido de los Bajos Cárpatos, está siendo utilizado como lugar de conferencias por la Academia Eslovaca de las Ciencias.
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